El mejor momento para mirarnos a profundidad

El pensamiento crítico parece ser el gran ausente del contexto. La inmediatez de la sociedad de consumo, impone la publicidad engañosa, las imágenes ficticias, alejadas de nuestras realidades. La lógica electorera integrada al mercadeo, ha provocado nuestro conformismo con la ausencia de programas políticos y explicación de mecanismos para cumplirlos.

Quizá por todo eso es un buen momento para Mirar Profundo. Este es un concepto propuesto por primera vez por la escritora lesbofeminista y afroamericana, Audre Lorde. Posteriormente fue retomado por Chela Sandoval para incluirlo en su libro Metodología de la emancipación, como uno de los procesos necesarios para “descolonizar la imaginación”.

Mirar Profundo convoca a observar críticamente desde “esos” lugares donde las subordinaciones nos colocan, y analizar los entramados de los sistemas de opresión que nos atraviesan. Desde ahí podemos decir como funcionan, puesto que las heridas están en nuestras entrañas y nuestra piel.  Solo desde ese lugar de nuestra rabia, nuestra resistencia, recuperación de saberes y construcción de propuestas, se rebelan los engranajes de los poderes de dominación que en nuestro país ejercen las elites económicas, militares y del crimen organizado, permanentemente alineadas.

No bastan los sesudos análisis de la época, cuando los partidos políticos que podrían representarnos han sido incapaces de un diálogo articulado alrededor de una estrategia. Tampoco tiene sentido caer en la dicotomía de ir o no a votar, solo para que no se cumpla la peor de nuestras pesadillas.  Sea cual sea la decisión personal de cada quien, es evidente que se ha trastocado cualquier racionalidad, incluso la de los propios impulsores de la “Democracia Formal” o “Estado de Derecho”, conceptos manipulados que carecen de sentido en cuanto son confrontados con las realidades que atraviesan los pueblos originarios, las mujeres, la niñez y juventud, las disidencias sexuales, las personas con capacidades diferentes. La paz pactada en 1996 no tuvo mecanismos que garantizaran el cumplimiento de la justicia social, como contenido fundamental de la aspiración de que fuera “Firme y Duradera”.   

Por todo ello, Mirar Profundo es un ejercicio político personal y colectivo, para realizar desde ese lugar de resistencia y dignidad que nos queda. Ese espacio sobre la tierra y en nuestra conciencia, desde el cual interpelamos lo que nos dicen en forma de baratija electorera y/o de solemnidad genocida, neoliberal, colonial y patriarcal.

Mirar Profundo desde la defensa de los territorios despojados y nuestras comunidades incendiadas por el racismo latente; desde las celdas donde pretenden encerrar la dignidad de Virginia Laparra y otras funcionarias injustamente criminalizadas y encarceladas por hacer posible la justicia; desde la verdad que defienden jueces, fiscales y periodistas, personas criminalizadas, exiliadas; desde la integridad de los cuerpos de la niñez y las mujeres, violentadas por el hambre y la misoginia; desde la dignidad del estudiantado y de quienes siguen defendiendo la Universidad pública; desde la indignación que produce esta burla planificada y criminal, llamada “elecciones”. Mirar Profundo desde la memoria siempre dispuesta para abrir caminos y avanzar.  

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Author: Maria Suarez