Son catedrales del mar, imponentes moles del ocio al alcance de la mayoría de bolsillos, una forma de viajar que ha democratizado lo que antes era un lujo al alcance de pocos. El sector de los cruceros sigue recuperándose tras el parón pandémico, convertido a la vez en blanco de la ira de quienes les señalan como los responsables de todos los perjuicios que genera el turismo de masas. En ciudades como Barcelona, primer puerto de cruceros de Europa , sexto del mundo, se han convertido en un emblema, la nave a hundir por quienes, empezando por el gobierno municipal liderado por Ada Colau, pregonan el decrecimiento y la limitación turística. «Para lo bueno y para lo malo, nos han… Ver Más