Italia acaba de recibir un auténtico varapalo de la Justicia francesa, acogido con indignación y rabia por el grueso de su sociedad. El Tribunal Supremo francés ha rechazado la extradición de diez terroristas –ocho hombres y dos mujeres–, en su mayor parte de las Brigadas Rojas, con delitos de sangre –homicidios en la mayoría de los casos, así como secuestros– cometidos en los llamados ‘años de plomo’: el periodo histórico entre finales de la década de 1960 y principios de la década de los 80. Con esta sentencia firme del Supremo francés se cierra una larga batalla de cerca de cuatro décadas. Pero reabre una profunda herida en Italia, donde se ha hecho sentir especialmente la rabia de los familiares de las víctimas. Los diez terroristas italianos, que se habían refugiado en Francia años atrás, fueron detenidos el 27 de abril de 2021, cuando se sancionó el fin de la ‘doctrina Mitterrand’. Fue en febrero de 1985 cuando el entonces presidente de la República francesa, François Mitterrand, trazó una política, que lleva su nombre, relativa al derecho de asilo en Francia. Su objetivo era no conceder la extradición de personas imputadas, condenadas o buscadas por la Policía por «hechos de naturaleza violenta, pero de inspiración política». Se aplicaba contra cualquier Estado, aunque, eso sí, siempre que esos hechos no fueran dirigidos contra el Estado francés. Noticia Relacionada estandar No Detenidos en Francia siete exterroristas de las Brigadas Rojas y otros dos grupos a petición de Italia Ángel Gómez Fuentes Sus delitos de sangre se remontan a los años 70 y 80. «El recuerdo de esos actos de barbarie está vivo en la conciencia de los italianos», ha escrito Draghi La solicitud de extradición había sido realizada por el Gobierno italiano y apoyada por el de París, cuando los terroristas fueron detenidos hace casi dos años y tras el fin de la ‘doctrina Mitterrand’. Originalmente, en la lista de detenciones remitida por el Ejecutivo italiano había 200 personas que residían en Francia. Pese a la derogación de la ‘doctrina Miterrand’, que amparaba a los terroristas, el Supremo argumenta «su derecho a la vida privada» Tras una negociación de varios meses entre los ministros de Justicia de Francia e Italia , se hizo una selección de diez condenados por terrorismo con los delitos más graves, todos ellos exmilitantes de extrema izquierda. Varios de ellos tienen sentencia de cadena perpetua por actos terroristas que se remontan a los ‘años de plomo’, el periodo marcado por una radicalización extrema de la dialéctica política y social, con violencia callejera y terrorismo. De los diez, el más famoso es Giorgio Pietrostefani, fundador de Lotta Continua, condenado a cadena perpetua por el asesinato del comisario de policía Luigi Calabresi en 1972. La decisión de arrestarlos fue calificada en Italia como histórica. El entonces primer ministro, Mario Draghi, manifestó: «El recuerdo de esos actos de barbarie está vivo en la conciencia de los italianos». Muy significativo fue igualmente el comunicado del presidente francés, Emmanuel Macron , tras hablar con Draghi: «Francia, también golpeada por el terrorismo, comprende la absoluta necesidad de justicia de las víctimas». Según Macron, el punto de inflexión «también está en línea con la imperiosa necesidad de construir una Europa de la Justicia, en la que la confianza mutua debe estar en el centro». Macron había reiterado incluso su deseo de que los diez terroristas debían ser extraditados, con el argumento de que habían estado «implicados en delitos de sangre», que no entraban dentro de la ‘doctrina Mitterrand’. Razones de la negativa Nada de lo expresado por el presidente Macron se ha reflejado en la sentencia firme del Tribunal Supremo francés, que ha confirmado la decisión del Tribunal de Apelación de la primavera de 2022, que denegaba las extradiciones. Dos han sido las razones fundamentales para no conceder la extradición de los diez terroristas, con edades comprendidas entre los 62 y los 79 años, que ya habían sido condenados por la Justicia italiana y que se habían beneficiado de la ‘doctrina Mitterrand’. Por una parte, el Supremo francés niega la extradición con la justificación de que no habrían tenido un proceso justo en Italia; por otro, argumenta que los terroristas han vivido en Francia de 25 a 40 años y han construido una situación laboral y familiar estable, rompiendo todos los lazos con Italia. La extradición habría creado «un daño desproporcionado a su derecho a la vida privada y familiar», afirma el Tribunal Supremo. El ministro de Justicia francés, Eric Dupond-Moretti, había dicho poco antes de hacerse pública la sentencia: «Yo los llamo terroristas. Asesinos. Tienen sangre en sus manos. Siempre he pensado que si un terrorista francés hubiera cometido esos crímenes en Francia y hubiera ido a refugiarse a la sombra del Coliseo, los franceses habrían gritado ante la injusticia». Padres de familia asesinados Y precisamente eso es lo que han hecho los familiares de las víctimas del ‘terrorismo rojo’: han gritado su rabia e indignación. El periodista Mario Calabresi, exdirector de ‘La Repubblica’ y ‘La Stampa’, hijo del comisario Luigi Calabresi, asesinado en 1972, ha expresado así su ira: «El Tribunal Supremo escribe que la extradición habría causado un daño desproporcionado a esa gente. Pero se debe pensar en el daño desproporcionado que han hecho al matar a esposos y padres de familia, sin que haya habido nunca una palabra de arrepentimiento, solidaridad o reparación». La indignación se ha extendido también en la Justicia italiana. El exmagistrado Armando Spataro , símbolo de la lucha contra el terrorismo, ha declarado a ‘La Repubblica’: «Lamentablemente, Francia se ha destacado constantemente por su escasa o inexistente colaboración con otros Estados, no solo en materia de extradición, sino incluso en el intercambio de información y documentos para la lucha contra el terrorismo internacional». Por su parte, Gian Carlo Caselli, juez en procesos contra el terrorismo y la mafia, ha criticado en ‘La Stampa’ la «arrogancia de la mítica ‘grandeur’ de los franceses, que les impulsa a posiciones que incompatibles con la lógica y el sentido común».