Los potenciales votantes comienzan a preocuparse, porque no se aprecia, si lo que han expresado hasta hoy los candidatos son comerciales u ofertas post semana Santa, que no alcanzan a calificarse de discursos.
La mayoría de los pretendientes a la presidencia han desestimado la inteligencia y el cansancio democrático de los electores, particularmente de quienes votaron por primera vez en las elecciones de 1985, que estarán por los 56 años. Que esperan satisfacer sus necesidades básicas y además apoyan a sus hijos (as) –solteros (as)– entre los 30 y 35 años, que según estadísticas representan un número respetable de votantes.
Los electores conocen las repetitivas ofertas de campañas y están al tanto de su incumplimiento durante en estos últimos treinta ocho años (03/11/1985), que inició un nuevo proceso democrático con la participación de ocho partidos: Democracia Cristiana Guatemalteca, DCG 648,681; Unión Centro Nacional (UCN) 339,522; Coalición: PDCN-PR 231,397; Coalición: MLN-PID 210,806; Central Auténtica Nacionalista, CAN 105,473; Partido Socialista Democrático, PSD 57,362; Partido Nacional Renovador, PNR 52,941 y la Coalición: PUA-MEC-FUN 32,118. En las que la DCG, triunfo en segunda vuelta.
Para algunas personas, es ilusorio esperar de los candidatos presidenciales un discurso político a la altura de las circunstancias por las que atraviesa nuestro país, en rumbo hacia un Estado fallido, como le denominan algunos (na), sin pensar que tal denominación no daña a los políticos, sino a crea desesperanza en los guatemaltecos, que solo esperan del Estado el cumplimiento de sus obligaciones, que no son otras que: “… proteger a la persona y a la familia; su fin supremo es la realización del bien común” (Art. 1. CPRG), que no se logran ofreciendo “la restitución de la pena de muerte, construcción de cárceles de alta seguridad, adoptar el buquelismo para contener el crimen”. Además, de ofrecer empleo, aumento salarial, ayuda social, refacción escolar; ofertas que describen las necesidades y carencias.
El discurso político intenta convencer y lograr que a un amplio número de potenciales votantes, crea en el candidato y en la factibilidad de los resultados que ofrece durante su gobierno.
Para captar la atención del público es necesario auxiliarse con un redactor de discursos, conocedor en líneas generales de lingüística y retórica, para adecuar la redacción del discurso a la capacidad oratoria del candidato.