Hemos repetido varias veces que el historiador griego Tucídides, cuya crónica de la Guerra del Peloponeso sigue siendo todavía uno de los mejores tratados de política internacional que se ha escrito, estaba sumamente interesado en los fenómenos del poder y trató de explicar las leyes que lo gobiernan, tal como éstas quedaron manifiestas en la historia del imperio. El opinaba, que los tres factores sociológicos más competentes entre los que determinan la clase de política que sigue el hombre son: el temor, el honor y el interés. Por estos tres factores el hombre busca la seguridad, la gloria y las riquezas, y el instrumento con que se logran estos tres objetivos básicos es el poder. Sin dudas, son estos tres los factores que llevan al diálogo, en el entendido que ambas partes tienen interés en salvar el honor por el temor a la guerra, que como dice la parábola, ¡con victoria o con derrota, todos pierden!.