Estoy seguro de que, si no todos, la mayoría de los candidatos que están participando en las elecciones de la Universidad Central de Venezuela que se celebrarán el 26 de mayo, tienen un deseo sincero de ayudar a cambiar la triste situación de la universidad. Pero… una cosa son los deseos sinceros y otras muy distintas son la precisión de los objetivos, la coherencia de las propuestas, la solidez de las ideas, y en particular, la claridad de la visión sobre el camino a recorrer. Los candidatos dedican el tiempo a la búsqueda de votos, y eso es completamente normal, pero justo por ello, tienden a descuidar los grandes temas. Esto es una verdadera tragedia, porque lo que ocurre es que, a menudo, al final del proceso electoral, lo que queda son autoridades agotadas y una reflexión muy superficial acerca de los problemas esenciales de la universidad.