Nada impacta más entre los discursos oficiales que los pronunciados por el actual ministro de la defensa, anunciando cuál es el destino de nuestro país, vaticinando que no hay ninguna posibilidad de que ocurra cambio alguno. El está ahí, respaldado por sus pares del alto mando para corroborar que el destino de Venezuela, según su visión, seria el mismo que ha impuesto una de las figuras política de su veneración como lo es Fidel Castro. Conducta y pensamiento que ha demostrado ampliamente en sus discursos, en la genuflexión ante el político cubano y en su práctica política de apoyo irrestricto al régimen Chávez-Maduro.