Israel bombardea el sur del Líbano en la mayor escalada de tensión entre ambos países en 17 años

Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) lanzaron en la madrugada del viernes una serie de ataque aéreos sobre la Franja de Gaza y el sur del Líbano en represalia por los recientes lanzamientos desde el sur del Líbano y en medio de una escalada de las tensiones en la zona. En la cuenta de Twitter de las FDI, confirmaron que los ataques alcanzaron una serie de túneles que dividen la ciudad de Beit Hanun y el área de Jan Yunis. En los bombardeos, la fuerza israelí también alcanzó dos edificios que, según las FDI, fueron utilizados para la producción de armamento por parte del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás). Los ataques se produjeron en respuesta a los bombardeos del jueves desde el Líbano hacia las áreas del norte de Israel. La milicia chíi libanesa, Hizbolá, rápidamente se desligó de los ataques y aseguró a la prensa que «no tenían nada que ver», lo que dejó vía libre a los funcionarios de Israel para culpar de los bombardeos a Hamás. Noticias Relacionadas estandar No Israel recibe un ataque de 34 cohetes desde Líbano Mikel Ayestaran estandar Si El asalto israelí a Al Aqsa incendia el Ramadán en Jerusalén Mikel Ayestaran estandar Si El asalto israelí a Al Aqsa incendia el Ramadán en Jerusalén Mikel Ayestaran Según el Ejército israelí, se lanzaron 34 cohetes desde el Líbano , de los cuales 25 fueron interceptados por sistemas de defensa aérea. Desde abril de 2022 no se lanzaban cohetes desde el Líbano hacia Israel, que entonces también efectuó ataques contra el país vecino. Sin embargo, este se trata del incidente más importante desde l a guerra de 2006 contra Hizbolá. «La respuesta de Israel, esta noche y más tarde, exigirá un precio significativo a nuestros enemigos», dijo el primer ministro Benjamin Netanyahu tras una reunión este viernes del gabinete de seguridad. Cuando los aviones israelíes atacaron Gaza, se dispararon salvas de cohetes en respuesta y sonaron sirenas en los pueblos y ciudades israelíes en las áreas fronterizas, sin embargo, no hubo informes de víctimas graves. Dos víctimas mortales Donde sí hubo dos víctimas mortales fue en la respuesta a estos ataques por parte de la milicia palestina. Dos hermanas israelíes murieron y su madre permanece en estado crítico tras un asalto a tiros contra su vehículo que el Ejército israelí confirmó ayer como un ataque terrorista del movimiento palestino cerca del asentamiento de Hamra, en el norte de Cisjordania. Las dos hermanas fallecidas, residentes en el asentamiento de Efrat, rondaban los 20 años de edad y su madre, de 48 años, fue de urgencia en helicóptero militar al hospital Ein Kerem de Jerusalén, según fuentes médicas al diario israelí ‘Yedioth Aharonoth ‘, citadas por Reuters. El movimiento palestino aplaudió el ataque como « una respuesta natural a los continuos crímenes de la ocupación contra la mezquita de Al Aqsa y su agresión bárbara contra el Líbano y la inquebrantable Gaza« . Las fricciones en la zona han aumentado constantemente en el transcurso de esta semana. Todo comenzó con una redada de la Policía israelí el pasado miércoles en el lugar sagrado, el complejo de la Mezquita de Al Aqsa, que los judíos conocen como el Monte del Templo y que para los musulmanes, tras La Meca y Medina, es el tercer lugar más sagrado del Islam. Los palestinos se habían atrincherado dentro de una sala de oración de la mezquita antes de una visita esperada al complejo por parte de peregrinos judíos que marca el inicio de la Pascua judía, y que coincide este año con el mes de ayuno musulmán del Ramadán. La violencia en el recinto de la mezquita provocó heridas a al menos 37 palestinos y dos oficiales israelíes y el arresto de cientos de palestinos. Funcionarios y diplomáticos habían estado advirtiendo en los últimos días que la superposición del mes sagrado musulmán del Ramadán y la festividad judía de la Pascua, que comienza el miércoles por la noche, podría provocar enfrentamientos a medida que más fieles se dirijan al lugar. Foco de violencia El recinto de la mezquita es un foco frecuente de violencia porque es fundamental para las narrativas nacionalistas tanto israelíes como palestinas. El templo se ubica en la Explanada de las Mezquitas y ubicado a su vez en Jerusalén Este, el sector palestino de la ciudad ocupada y anexado por Israel desde 1967. El complejo está erigido encima del Monte del Templo, considerado el lugar más sagrado para el judaísmo. Durante décadas, Israel impidió que los judíos rezaran allí para evitar que se agravaran las tensiones. En los últimos años, sin embargo, la Policía israelí ha permitido que los judíos rindan culto en silencio en las afueras del recinto. Eso enfadó a muchos palestinos y estados de mayoría musulmana en la región. Hamás considera que atacar Al Aqsa es transpasar una línea roja y desde Hizbolá recordaron al Estado judío que «millones de musulmanes estás dispuestos a sacrificarse por esta mezquita». Ante toda esta violencia e intercambio de cohetes entre una parte y la otra, la Fuerza Provisional de Naciones Unidas en Líbano (la FINUL) confirmó el viernes en un comunicado que escucharon las explosiones cerca de Tiro, al sur del Líbano, e hicieron un llamamiento al Líbano e Israel a «detener inmediatamente todas las acciones que cruzan la Línea Azul», ya que «las acciones del último día son peligrosas y podrían desembocar en una escalada del conflicto». En el mismo texto, la FINUL confirmaba que el líder de la misión, el general español Aroldo Lázaro , está hablando con autoridades de ambos lados de la Línea, y que ambos han asegurado que «no quieren una guerra». Sin embargo, y según publicó la agencia AFP citando a fuentes de Hamás y la Yihad Islámica, que estos grupos informaron a Egipto –que suele actuar como mediador– que «las facciones palestinas van a seguir con los lanzamientos de cohetes, si Israel continúa sus agresiones y bombardeos». Israel recibió numerosas condenas internacionales, incluidas de la ONU, cuyo secretario general António Guterres pidió nuevamente a «todos los actores» la «máxima moderación». Se trata de la escalada más grave a lo largo de la frontera entre Israel y el Líbano desde 2006, cuando Israel libró una guerra de 33 días contra la milicia chií libanesa. La contienda se saldó con 1.200 muertos en Líbano, civiles en su mayoría, y 158 fallecidos en Israel, militares en su mayoría. Desde entonces había reinado en la zona una ‘calma tensa’, hasta la vuelta de la violencia esta semana.

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Author: Pablo Perez