Después de asegurar al diario británico el ‘Financial Times’ que, una vez las tropas ucranianas lleguen a la frontera con Crimea, Kiev podría abrir una negociación sobre el futuro de la península, Andrii Sibiga , asesor de la Administración presidencial ucraniana, corrigió en parte sus declaraciones matizando que «Ucrania no aceptará ningún compromiso territorial y mantener conversaciones con Rusia sobre Crimea es sólo una de las opciones posibles para recuperar la península». Según sostuvo ayer Sibiga a los medios de comunicación ucranianos, después de que el día anterior hablase con los periodistas del ‘Financial Times’, «todas nuestras tierras deben ser devueltas sin compromisos territoriales. Cuando logremos nuestros objetivos estratégicos, cuando, por ejemplo, lleguemos hasta la frontera administrativa –de Crimea- decidiremos si potencialmente se puede abrir una página diplomática sobre la devolución de Crimea». No obstante, Sibiga advirtió que «no se puede excluir completamente que se logre por medios militares». Se da la circunstancia de que, publicada ya la entrevista de Sibiga a ‘Financial Times’, el asesor jefe de la Presidencia ucraniana, Mijailo Podoliak, dijo ayer que «la base para negociaciones reales –con Moscú- es la retirada completa de los grupos armados rusos más allá de las fronteras internacionalmente reconocidas de Ucrania en 1991». Noticias Relacionadas estandar Si Putin avanza en su afán de involucrar a Bielorrusia en la guerra contra Ucrania Rafael M. Mañueco estandar No Rusia reactiva su ofensiva sobre Bajmut con refuerzos a Wagner Rafael M. Mañueco «No es ninguna concesión territorial» «No se trata de hacer ninguna concesión territorial o de negociar nuestros derechos soberanos», añadió Podoliak, quien considera además que «Ucrania puede liberar Crimea dentro de unos 5 o 7 meses». No descartó una negociación con Rusia sobre Crimea, pero insistió en que antes haya una retirada del Ejército ruso «de todo el territorio ucraniano». Podoliak insistió en que, de haber alguna negociación, sería solamente sobre Crimea. En cualquier caso, es la primera vez que un funcionario ucraniano habla directamente de negociar con Moscú desde que saltaron por los aires las conversaciones entre los dos países tras descubrirse los horrores de Bucha, hace ahora justo un año. El 4 de octubre de 2022, el presidente Volodímir Zelenski aprobó una decisión del Consejo de Seguridad y Defensa Nacional (SNBO), rechazando cualquier conversación con el presidente Vladímir Putin. El Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW) norteamericano y la inteligencia británica han mostrado dudas sobre la capacidad de las tropas ucranianas para tomar Crimea. Rusia se anexionó la península en marzo de 2014, reforzó allí su presencia militar, ya abundante al contar en Sebastopol con la base de la Flota del Mar Negro, y en las últimas semanas, según fotografías de satélite difundidas por las redes sociales ucranianas, está construyendo trincheras y fortificaciones para hacer frente a un posible intento de Ucrania de recuperar ese territorio por la fuerza. Reeditar la estrategia en Crimea A principios del mes pasado, el secretario del SNBO, Oleksii Danílov, señaló que su país ya no puede guiarse por la misma política que aprobó en 2021 con respecto a Crimea. «Es el momento de reeditar la estrategia. Los medios para lograr la desocupación política, diplomática, militar y económica, entre otros, requieren un cambio en las prioridades», escribió entonces en Twitter. Recordó que, el 24 de marzo de 2021, Zelenski firmó un decreto sobre la estrategia para la desocupación de la península. Según Danílov, la propuesta inicial era resolver este problema a través de medios políticos y diplomáticos (…) pero dado el cambio de las circunstancias hay que acometer los cambios necesarios». El domingo pasado, Danílov dio a conocer un plan de 12 puntos para aplicar en Crimea, una vez liberada y contempla «además de la persecución penal por colaboracionismo y traición a la Patria, se implementará un mecanismo de evaluación personal de cada sujeto, prohibiendo, en particular que tales personas participen en comicios y puedan ser elegidas». El plan prevé además la revocación de «los contratos suscritos al margen de la legislación ucraniana después de febrero de 2014, incluidos los bienes inmuebles. Las propiedades serán devueltas a los ciudadanos de Ucrania». «El puente de Crimea se desmantelará por completo para garantizar la total libertad de navegación», reza otro de los puntos. La infraestructura, ordenada construir por el presidente ruso, Vladímir Putin, une la Rusia continental con la península por carretera y ferrocarril a través del estrecho de Kerch. Noticia Relacionada estandar No «Hace más de un año que no veo a mi familia»: una erasmus ucraniana en Valencia relata la pesadilla de Járkov D. V. Olena Khirna, estudiante de la Universidad Católica de Valencia, narra la historia de sus allegados durante la guerra con Rusia Los periodistas con sede en Crimea también están en el punto de mira, ya que, según el texto difundido por Danílov, «se prestará especial atención a los propagandistas y trabajadores de los medios que trabajaron –en la península- para la Federación Rusa. Podrían ser privados de pensiones estatales, títulos o ser enjuiciados, incluidos los periodistas internacionales». Así mismo, «los ciudadanos de la Federación Rusa que llegaron ilegalmente a vivir a Crimea después de febrero de 2014 deben salir inmediatamente de la península». Habrá también una investigación «de los crímenes cometidos por Rusia contra ciudadanos ucranianos que se resistieron a la ocupación». En relación con la minoría tártara, el plan contempla el restablecimiento de sus derechos. Todos los encarcelados por sentencias de tribunales rusos en Crimea, sean ucranianos o tártaros, «serán puestos en libertad e indemnizados por los daños causados». Otro cambio que deberán abordarse es cambiar el nombre de la ciudad portuaria de Sebastopol, base de la Flota del Mar Negro rusa, por el de Ajtiar.