La batalla por desprestigiar sin la verdad

Se viven días aciagos en Guatemala.  El sistema de justicia evidencia falta de independencia, la institucionalidad se ha desquebrajado y, para colmo de males, el proceso electoral que se lleva a cabo no se presenta como vía de escape para retomar el camino de la democracia, la justicia y la libertad.

Hemos venido advirtiendo sobre la forma en que se prepara el inicio del juicio en contra del periodista José Rubén Zamora, a quien el sistema político corrupto y sus aliados pretenden presentar como una muestra del castigo ejemplar que se puede dar a quienes combaten la corrupción o defienden las libertades tal y como las contempla y garantiza la Constitución de la República.

Desde un inicio se han observado irregularidades, tales como irrespeto a la presunción de inocencia, acoso a testigos y abogados de la defensa, intimidación al entorno del acusado, encarcelamiento en condiciones deplorables, muy diferentes a las de otros reos en prisión preventiva, así como la investigación sesgada, con evidente intención de obstruir la auténtica aplicación de la justicia.

Tal como era de esperarse, siguiendo la estrategia oficialista, los netcenters que operan las organizaciones aliadas, con la Fundación Contra el Terrorismo (fundaterror) a la cabeza, se dedican a lanzar una serie de ataques en las redes sociales, con el fin de crear confusión y desinformación en torno al caso. Creen que sus mentiras y ataques repetidos una y mil veces, se pueden convertir en verdades.

Estos oscuros personajes, que pretenden intimidar y presentarse como paladines de la libertad y la justicia, no hacen más que evidenciar sus nexos con el oficialismo y se muestran como parte del sistema, al extremo de tener información que, con un Ministerio Público (MP) independiente, nunca se podría filtrar como sucede con ellos.  Lo bueno es que, sin máscara, se puede entender que el MP, tribunales y fundaterror, se han convertido en la trinca infernal que actúa como en la época de la inquisición, cuando el derecho de defensa era prácticamente inexistente para aquellos que caían en sus poderosas e injustas manos.

La campaña de desprestigio en contra de Zamora Marroquín, sus abogados y entorno profesional, familiar y de amistades ya ha principiado.  Los tuits con mensajes manipuladores y tergiversados están a la orden del día.  A los testigos se les persigue y presiona hasta que aceptan cargos, a los abogados se les acusa y hasta encarcela para que dejen sin defensa al acusado.  Lo que aquí vemos es como la caza de brujas que tanto se vio entre los siglos XV y XVII.

No se trata de descubrir la verdad o aplicar la ley correctamente.  No se trata de respetar el Estado de Derecho y que la justicia prevalezca.  Se trata de imponer un sistema que se cimenta en la corrupción, impunidad e injusticia… y la mentira.

En los próximos días y semanas se intensificarán los ataques en redes, pero voces más serias, creíbles y, sobre todo, que reflejan la realidad, también se escucharán.

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Author: Maria Suarez