La Caja Mágica, como el patio de un colegio

Antonio cogió el coche el martes pasado a las cinco de la mañana camino a Madrid. Llegó desde Sevilla junto a sus dos hijos , que practican tenis en el Club Río Grande, para pasar el día en la Caja Mágica. Hicieron noche en la capital para ver también la tercera jornada del Mutua y, después de la experiencia, se plantean alargar la estancia unos días más. «Me ha sorprendido la buena organización que hay. Accesos, aplicaciones digitales… Es un plan increíble pare venir con los chavales, lo estamos pasando superbién». Los dos pequeños que lo acompañan, vestidos con atuendo de tenista, golpean el revés «a dos manos, como Alcaraz». Como ellos, cientos de niños de todas las edades y de distintos lugares de España curiosean estos días los rincones del Mutua Madrid Open de arriba abajo. Unos prestan más atención a los partidos, otros juegan y disfrutan de las actividades dispuestas en la zona comercial, pero todos están volcados con el deporte de la raqueta. Noticia Relacionada Mutua Madrid Open estandar No Alcaraz: «No nos confiamos y no nos sentimos ni favoritos ni nada» Laura Marta Recién aterrizado de defender corona en Barcelona, llega con confianza para lograr el mismo objetivo en Madrid, aunque se sacude el favoritismo y la presión «Nosotros venimos con el colegio. Somos de primero y segundo de la ESO, estamos todos mezclados», dice un grupo que rodea a su profesora. «Es una actividad de convivencia buenísima. La iniciativa es del profesor de educación física, yo no sé mucho de esto», comenta Elena entre risas. Es una de las encargadas de los 88 estudiantes del CEO Atenea de Arroyo de la Encomienda en Valladolid. Están sólo para el turno de mañana y se lamentan de no poder «verlo todo» , ya que los autobuses en los que han venido todos juntos los esperan a media tarde para regresar a casa. «Nos hemos organizado en grupos, pero es un poco difícil», afirma la maestra mientras evita (sin demasiado éxito) que sus alumnos se dispersen por la zona de entrenamiento. Un plan perfecto En otra zona del recinto, en las escaleras de la pista Manolo Santana, están los alumnos de cuarto de la ESO del IES Calisto y Melibea de Salamanca. «Dimos tenis en gimnasia el año pasado y propusimos a los profesores si podíamos venir», comentan mientras terminan el almuerzo. Todavía no han entrado a ver ninguno de los partidos en juego, pero sí han visto entrenar a Alcaraz «con toda la solana». Unos metros más adelante, al lado de las videoconsolas dispuestas en la zona de eSports , hay otros dos chavales intentando descifrar los controles de uno de los videojuegos. Tienen quince años y entrenan en el club de tenis La Alberca de Murcia: «Hemos salido a las seis de la mañana y volveremos de madrugada». Los acompañan sus padres y prefieren el tenis a la ‘play’, pero «hay que probarlo todo», comentan. En cuanto a su favorito para ganar el torneo, lo tienen claro: «Carlitos siempre. Es de mi pueblo, vive unos edificios al lado del mío».

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Author: Pablo Perez