
Como una canallada califico De Santis, lo que han hecho con el expresidente Donald Trump.
“Sin comentarios”: Joe Biden quiere mantenerse alejado de los problemas legales de Donald Trump, consciente de que tendrá que moverse con sutileza si quiere sacar provecho político de la acusación de su potencial rival en 2024.
El presidente estadounidense, que no ha lanzado oficialmente su campaña para la reelección, sabe que cualquier comentario sobre la inculpación de su antecesor podría alimentar el argumento del magnate republicano de que es víctima de un uso político de la justicia.
El mandatario demócrata también cuida con su silencio de no desdibujar la imagen que intenta transmitir: la de un jefe de Estado centrado en su tarea, que por ejemplo acudió el viernes a consolar a los habitantes de un pueblo en Misisipi (sur) devastado por un tornado.

Quien ganara en esta trilogía….
Antes de su partida, Biden se detuvo para atender a los periodistas que lo esperaban en los jardines de la Casa Blanca. Podría haber subido directamente a su helicóptero, como suele hacer. Pero quería dejar muy claro que no diría nada.
“No tengo comentarios”, “no voy a hablar sobre la acusación de Trump”, “no tengo comentarios sobre Trump”, declaró Biden.
En una situación sin precedentes para un expresidente estadounidense, Trump fue acusado penalmente el jueves en un caso vinculado a la compra del silencio de una actriz porno antes de las elecciones de 2016.
“Pantalla dividida”
Ante esta acusación histórica, la Casa Blanca “no quiere avivar el debate político”, señaló el jueves la exvocera del presidente demócrata Jen Psaki, en el canal MSNBC.
Biden apuesta a lo que se conoce en Estados Unidos como el efecto de la “pantalla dividida”. De un lado, un jefe de Estado que trabaja. Del otro, un expresidente paralizado por problemas judiciales.
El viernes, Trump denunció una “cacería de brujas” desde su lujosa residencia en Mar-a-Lago en Florida.
Biden, con sus características gafas de aviador y un gorro con el sello presidencial, deambulaba entre casas derrumbadas y árboles caídos en Rolling Fork, un sitio arrasado por un mortal tornado.

Cacería de brujas, revanchismo político o comienzo de una nueva era en los Estados Unidos?
En esta localidad modesta y de población predominantemente afroestadounidense, el presidente, asumiendo un papel que ama, tuvo palabras de consuelo y promesas de ayuda para la reconstrucción.
“Ustedes construyeron sus vidas aquí. Nos aseguraremos de que puedan quedarse”, dijo Biden.
Otro ejemplo para la semana próxima: el lunes Biden debe viajar a Minneapolis (Minnesota, norte) a explicar “cómo su política económica creó el mayor aumento de empleo de la historia” y atrajo inversiones, según un comunicado de la Casa Blanca.
Al día siguiente, Trump debe comparecer ante un tribunal de Nueva York, donde se le tomarán las huellas digitales, se le leerá un acta de inculpación y se le sacará la foto reglamentaria.
“Suertudo”
La inculpación de Trump, que no le prohíbe hacer campaña ni postularse para las presidenciales de 2024, puede tener un efecto movilizador en su propio bando, y ayudarle a recaudar fondos.
El jueves varias figuras de la derecha estadounidense, incluido el gobernador de Florida Ron Des antis, considerado un ambicioso rival de Trump, unieron filas tras el magnate inmobiliario.
Pero una victoria fácil de Trump en las primarias republicanas puede servir a Biden.
El demócrata de 80 años ya le ganó en las urnas una vez y siente que puede volver a hacerlo. Biden espera asimismo que frente a Trump, de 76 años, el tema de su edad le perjudique menos.
“Seré muy suertudo si en la próxima elección me encuentro frente al mismo hombre”, dijo Biden hace aproximadamente un año.
Un reciente sondeo de la facultad de Derecho de la Universidad Marquette mostró a Biden cabeza a cabeza con Trump en las intenciones de voto, con 38% cada uno.
Falta saber qué pasará con los independientes e indecisos. En las últimas semanas Biden les ha cortejado con argumentos sobre el costo de vida y la defensa de los seguros de salud, que según él los republicanos quieren desmantelar.
Un sondeo de la Universidad Quinnipiac publicado el jueves indica que el 68% de los estadounidenses se preocupa por su nivel de vida tras la jubilación.
Tomado de ElPeriodico.com.