Aquellas ponzoñosas arengas cargadas de frases explosivas tuvieron-más allá del prefabricado “Por Ahora”-su representación más insólita o extravagante, en la interrogante que soltó Hugo Chávez, aquel 5 de julio de 1999, mientras hablaba desde la tribuna instalada en el Paseo de Los Próceres. ¿Ud. no robaría?, preguntó a la concurrencia aquel Jefe de Estado delirante que fue capaz de incitar a la comisión de delitos, so pretexto de calmar el hambre de cualquiera de los hijos de las familias pobres de Venezuela.