El personal, por no decir la gente, que suena muy populista, no se lo termina de creer. El cambio de Gobierno que anticipan las encuestas serias que lógicamente no incluyen las de Tezanos el próximo mes de diciembre es algo que, pese a la rotundidad de las cifras, nadie quiere creerse. Los del Gobierno supongo que porque lo llevan en el sueldo y el resto porque probablemente nos parece demasiado bueno para ser cierto. Los que saben de esto argumentan que es aritmética. Desde el momento que Ciudadanos por méritos propios implosionó, la concurrencia de sólo dos partidos de centro derecha hace que los números sean otros. A esto hay que sumar el hecho de que el Gobierno, en la huida para adelante en la que está permanentemente instalado, ha virado a la izquierda sin el menor pudor lo que le permite al Partido Popular de Feijóo ocupar el centro sin problema. Se espera un vuelco de algo más de un millón de votantes que, sumado al sistema electoral vigente, hacen que objetivamente el cambio sea inevitable. Noticia Relacionada estandar No Sánchez anima a Xi Jinping a apoyar el plan de paz de Zelenski e insta a China al «diálogo» con Kiev Jaime Santirso El presidente del Gobierno reconoce los esfuerzos del líder chino para alcanzar el fin de la guerra en Ucrania Tenemos además muy reciente el resultado de las elecciones andaluzas que son sin duda la mejor de las muestras posibles. Un vuelco como aquel sería ya un argumento más que suficiente para no dudar de lo que dicen las encuestas. Pero ni con esas. La falta de escrúpulos del presidente, insondable y contrastada, es la principal preocupación de los muchos descreídos. A finales de mayo vamos a tener otra buena muestra de por dónde van las cosas. Unos resultados suficientemente contundentes podrían incluso precipitar lo que algunos consideramos que es del todo inevitable. Podría tratar de seguir para cultivar su perfil internacional en aras de tratar de buscarse acomodo una vez que salga de La Moncloa. Pero de ninguna manera podría con sus artimañas y su aparato de agitación y propaganda darle la vuelta. Son muchas las razones que han llevado a un montón de votantes a cambiar el sentido de su voto. El aterrizaje de Feijóo en La Moncloa es una gran noticia. Probablemente lo que hay detrás de que no nos lo terminemos de creer es la razón principal por lo que es inevitable que pase. Y cuando suceda, que podría ser incluso antes de lo esperado si el batacazo en municipales y autonómicas es los suficientemente contundente, tendremos por delante por lo menos ocho años de moderación, lo que constituye la mejor noticia para la economía. En cierta medida sería la guinda de un pastel que, en lo económico, tiene muy buena pinta. La vuelta a una muy necesaria centralidad que ponga fin a demasiado años de enfrentamiento y arbitrariedad. España puede emerger, tiene todas la papeletas, como un remanso en el agitado entorno político internacional. Cada vez son más las similitudes con el periodo más próspero de nuestra historia reciente. Lo tenemos al alcance de la mano. Depende solo de nosotros.