Entre el momento en que una conductora en estado de embriaguez lo impactó cuando cambiaba una goma vacía de su auto a unos 30 pies de la vía, y el instante en que despertó a las cegadoras luces blancas de una ambulancia, Pedro González recuerda unos 20 segundos de conciencia, en los que imploró una oportunidad para ver crecer a su hijo.