Solo por razones de tipo periodístico y sociológico, he visto la propaganda de los diferentes partidos políticos, o de sus supuestos líderes. En verdad no hay mucho para comentar, pues la realidad nos dice que en los afiches o en las mega vallas, no hay propuesta, nada que se parezca a políticas públicas a impulsar una vez fulanito o fulanita lleguen el Guacamolòn. Es la falta de ideas, la visión rupestre de la política, lo ordinario de la mayoría de candidatos. Es la tragicomedia nacional.
Luego de ver candidatos en abrazos hipócritas, chineando niños con asco, o diciendo incoherencias, dan ganas de irse del país para siempre, así se deja de ver tanta vulgaridad junta. Todo con pretextos electorales. Y precisamente por la devaluación de la política, de las ofertas, de los mensajes, es que la gente en la actualidad duda mucho en ir a votar. Ni haciendo striptease, alguien logra el favor del votante en este proceso, que tiene más vicios que algún expresidente.
Lo más grosero es el intento del candidato Bran, que se da el lujo de poner una foto con el impacto de un golpe que le da un candidato que hace campaña defecando en el campo. Y Bran dice, pongo la cara por Mixco. Hay que ser débil mental para hacer un cartel con esas características y que el mismo esté incluido como propuesta de campaña electoral. ¡¡Qué jodidos estamos!!
Mientras un par, lo único que se les ocurre es volver a gritar que en su gobierno la pena de muerte será aplicada, o sea el asesinato legalizado. Mientras violan la Constitución. Pero no dicen, fuera las minas pues contaminan, alto al secuestro de los ríos, basta de salarios de hambre, que los que más tienen tributen más. O temas que sean de interés nacional. Solo demagogia barata, mentiras de escándalo.
Otro infame, dice en su propaganda, que con nuevos y sin pajas, había que decir las cosas. Y eso como forma de ganar la simpatía de un electorado que cada día que pasa piensa si no sería mejor ir a la playa, a pasos y pedales, al cine, a donde fuera, pero no perder el tiempo en ir a votar por verdaderos cafres. Como en todo, hay unas pocas excepciones. Y por ellos, quizás me anime a votar.
Lo que señalo es muestra de lo enferma que está nuestra sociedad, pues sin lugar a dudas, estos cafres y débiles mentales, pero con plata, producto de la corrupción, de seguro tendrán unos cuantos votos, de gente que no reflexiona y por ese acto de falta de voto razonado, permite que estas lacras los representen en diferentes instancias de gobierno. Por ello los fiascos de los últimos 3 o 4 presidentes.
Ya en la campaña electoral pasada o antepasada, un candidato ofreció que no iba a ser ni corrupto ni ladrón, pero ya sabemos de los enormes escándalos ocurridos desde entonces. Y solo para pedirse cartas, los que desfalcaron el Registro de la Propiedad, con el aval del presidente payaso, son ahora candidatos. No es esto la vieja política. Es la mala política, la mierda de política. Los principios científicos y la práctica seria de la política son otros, por fortuna.