¿Por qué el 80 aniversario del levantamiento del gueto de Varsovia es tan relevante?

Como parte de sus meticulosos planes para exterminar al pueblo judío , los nazis crearon guetos por toda la Europa ocupada. Con excusas tan falsas como preservar la salud pública, forzaron a miles y miles de judíos a vivir en pequeñas y estrechas zonas de las principales ciudades, limitando el acceso a alimentos y suministros básicos. El gueto de Varsovia, delimitado por un muro de 3 metros de altura coronado por alambre de espino, era el más grande de todos. En el otoño de 1940, en virtud de la inmigración forzada por la Segunda Guerra Mundial, el gueto de Varsovia acumulaba casi 450.000 judíos en una claustrofóbica superficie de menos de 4 kilómetros cuadrados. Para comienzos de 1942, 83.000 de los recluidos habían muerto de hambre. Y durante ese verano, en lo que se conoce como la Gran Deportación, 300.000 judíos fueron enviados a campos de exterminio. La mayor parte terminaron sus días en Treblinka. Los 60.000 restantes fueron asesinados, capturados o deportados como consecuencia del levantamiento del gueto de Varsovia iniciado el 19 de abril de 1943, víspera de las celebraciones de Pascua para festejar la liberación del pueblo hebreo de la esclavitud en Egipto. La lucha que empezó hace ocho décadas por un grupo de 700 jóvenes con armas facilitadas por la resistencia polaca se considera como el mayor desafío protagonizado por los judíos durante el Holocausto y un símbolo de heroísmo desesperado. Noticia Relacionada estandar No El récord más siniestro de Hitler en Kiev: los 660.000 prisioneros que hizo en un solo día Israel Viana A finales de agosto de 1941, el Ejército nazi entraba en la capital de Ucrania y, tras varios días de intensos combates en sus calles, rodeaba al Ejército soviético hasta que sus últimos soldados se rindieron… y después vino la matanza En las actuales circunstancias de una guerra de agresión jalonada con actos de genocidio en Ucrania, el 80 aniversario del primer gran levantamiento urbano librado en la Europa conquistada por Hitler debería servir para aprender sobre lo peor de nuestra historia. Sin embargo, los Gobiernos de Israel, Alemania y Polonia han tenido que hacer poco menos que juegos malabares diplomáticos para superar los estragos del nacional-populismo. Ofrecer un frente de unidad sobre la memoria del Holocausto, sobre todo cuando cada vez quedan menos testigos supervivientes, no debería ser un espejismo temporal construido a partir de incómodos silencios y reproches envenenados.

Clique aqui para ver articulo original

Author: Pablo Perez