Volver a los lugares en donde se ha masacrado

Zury Ríos, la hija del general Efraín Ríos Montt, quien participará en las elecciones a pesar de tener prohibición constitucional, inició su campaña electoral en la región Ixil, una de las áreas barridas por el ejército y dónde el Informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico de la ONU y un alto tribunal guatemalteco determinaron que su padre cometió actos de genocidio

Desde su fundación en 1982, el partido de derecha ARENA de El Salvador, comenzó su campaña política en Izalco, región en donde se cometió una de las masacres más horríficas de las Américas conocida como La Matanza, ocurrida en 1932. Esa aterradora tradición fue iniciada por el mayor Roberto D’abusson, fundador del partido y conocido por liderar escuadrones de la muerte y ser el responsable de dar la orden de asesinar al arzobispo Oscar Romero, el 24 de marzo de 1980. 

La decisión de la ultraderecha salvadoreña de arrancar la campaña política en Izalco no fue al azar, nació del deseo y del poder de los perpetradores, quienes al ser beneficiados con el manto de la impunidad histórica y que sin pudor las transiciones democráticas les otorgaron, se vieron con la facilidad de establecer narrativas oficiales respecto al conflicto armado y sus orígenes, a las responsabilidades estatales y paramilitares, y sobre todo respecto a las violencias y las víctimas. Por ejemplo, en el mitin de inicio de la campaña en 2018, el maestro de ceremonias del partido Arena dijo: “Aquí se abre la campaña porque aquí inició la lucha contra el comunismo.” 

Siguen la misma línea de La Matanza de 1932, donde se estima que fueron asesinadas más de 10 mil personas, y que fue justificada en su momento por el entonces presidente general Maximiliano Hernández Martínez, como una respuesta estatal a una supuesta insurrección comunista que fue y continúa siendo planteada por los partidos de derecha como necesaria y como elemento fundacional de El Salvador. En su campaña Arena expresa que quienes murieron merecían morir, borrando la historia de lucha de las comunidades indígenas, no todas asociadas a elementos comunistas y quienes estaban organizadas demandando el derecho a su tierra. Borrando, además, el elemento genocida de La Matanza, masacre que fue una continuación del terror colonial ejercido contra pueblos indígenas con el objetivo de exterminarlos.  

Al ser países hermanos, la historia de El Salvador y la de Guatemala están intrínsecamente conectadas. El manto del terror, la violencia y la impunidad los cubren por igual y las historias se replican. Por eso, esta semana Zury Ríos, hija del general genocida Efraín Ríos Montt, quien participará en las elecciones a pesar de tener prohibición constitucional, inició su campaña electoral en la región Ixil, una de las áreas barridas por el ejército y dónde el Informe de la Comisión de Esclarecimiento Histórico de la ONU y un alto tribunal nacional determinaron que se cometieron actos de genocidio atribuidos a su padre. La campaña de Zury Ríos es simbólica y demuestra sin tapujos la narrativa de la derecha guatemalteca, en donde para ellos las 200,000 víctimas del conflicto armado merecían morir, ratificando -además- que ellos ganaron la guerra de exterminio, por lo tanto, ellos continúan mandando. 

Clique aqui para el articulo completeo

Author: Maria Suarez