Tal vez en esta gerencia moderna, de redes sociales, ya existe un nombramiento circulando. Tal vez se están dando su tiempo para calibrar un nombre más afortunado. La mavita se ha apoderado del despacho mayor en educación, Hugbel Roa cayó en la desgracia de la persecución y la descalificación moral, la degradación, que es como un fallecimiento moral y político. La tachadura incontestable, para siempre. Por su lado, Tibisay Lucena se despidió también para siempre de estos lares que poco o nada le deben sino ingratas recordaciones. Queda la elección solo en la Universidad Central de Venezuela como un gesto de apertura y acercamiento al sector, a la manera impositiva del régimen.