3 de mayo: Día Mundial de la Libertad de Prensa

Hoy 3 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Libertad de Prensa, instaurado por la Asamblea General de la ONU hace 30 años, en 1993. Al igual que el resto de los Días Mundiales de la ONU, esta fecha tiene por objeto llamar la atención, sensibilizar y crear conciencia de un hecho especialmente relevante que no debemos dar por garantizado. Antes bien, nos corresponde a todos trabajar a diario en la defensa de la libertad de prensa y expresión; piedra angular de nuestras democracias. Efectivamente, este derecho vive momentos complicados al verse amenazado, cuando no directamente conculcado, en dictaduras y regímenes autoritarios de diversos continentes que no dudan en intentar imponer el pensamiento único y acallar las voces críticas. Por ello se requiere de una amplia reflexión desde los diversos sectores públicos y privados, para abordar una compleja realidad que afecta a los periodistas y las sociedades en que se desenvuelven.

Según la Federación Internacional de Periodistas, el año pasado fueron asesinados sesenta y ocho periodistas, lo que supone un aumento sustancial respecto al año 2021. Sin duda la guerra de Ucrania ha tenido mucho que ver. Pero no debemos dejar pasar por alto que en 10 de los 35 Estados Miembros de la Organización de Estados Americanos, fueron asesinaos una treintena de periodistas: 13 en México, 7 en Haití…. Por eso, la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos señaló con preocupación que 2022 fue el año más letal para los periodistas americanos desde la publicación de su primer informe anual en 1998.

Lamentablemente los peligros para la profesión no terminan ahí. Según datos de Reporteros Sin Fronteras, el pasado año fueron encarcelados en todo el mundo 533 periodistas por su defensa de la libertad de expresión. Otra desgraciada estadística que supone un aumento del 18% respecto a 2021 y que no nos puede dejar indiferentes. El 45% de esas privaciones de libertad tuvieron lugar en Asia, correspondiendo este triste honor a China (100), Birmania (62) e Irán (47); lo que no debe ocultarnos cifras menos llamativas, pero igualmente importantes, en otros países por lo que suponen de vulneración de un derecho fundamental. 

La libertad de prensa y de expresión no solamente es un derecho fundamental, sino una herramienta medular de cualquier sociedad democrática. Eso sí, es un derecho que tienen la inexcusable necesidad de ser ejercido mediante la difusión de la verdad. Un deber especialmente exigible en un mundo dominado por las nuevas tecnologías que, según su uso, contribuyen tanto a la información como a la desinformación. Me refiero a las famosas fake news que a través de las redes tienen un efecto multiplicador muy pernicioso cuando el receptor de las mismas se convierte en sujeto activo y participa en la difusión de esa fake news.

Es, pues, esencial que la libertad de prensa y expresión contribuya a difundir la verdad. Pues sólo así se crean opiniones críticas en la ciudadanía; y puede contribuir a destapar y denunciar las malas prácticas que puedan existir en nuestras sociedades. Por ello, siempre nos quedaremos cortos al destacar la importancia que tiene el periodismo como bien público. Las consecuencias de la violación de la libertad de expresión van mucho más allá de las propias víctimas que lo sufren pues afectan a toda la sociedad en que acaecen al poder tener un efecto inhibidor en aquellos que buscan informar verazmente.

Quisiera concluir estas líneas con un especial reconocimiento a todas aquellas personas y profesionales que, por haber ejercido la libertad de expresión, han perdido la vida o han sufridos agresiones de cualquier tipo en el ejercicio de su noble profesión en cualquier lugar del mundo. Y permítanme hacer una mención muy especial a las mujeres periodistas que, además, en no pocas ocasiones, han sufrido acoso o violencia de género en línea o en persona.

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Author: Maria Suarez