El lector de mis columnas, el señor Chacón, tuvo a bien recordarme recientemente que una de las estrellas del futbol guatemalteco que saliera de la modesta cancha de Santa Cecilia, en sus primeros veintidós años de fundada, fue El Gigante Rodríguez. Coincidimos que hay que realizar investigaciones adicionales para determinar, en los distintos periodos históricos, el aporte del Colegio Santa Cecilia y después del Salesiano Don Bosco a la historia del fútbol de Guatemala. Una de las características de los salesianos, en Guatemala y en el mundo, fue atender a los niños necesitados, especialmente en la obra del llamado Oratorio. De acuerdo al vespertino El Imparcial, se realizaría el diez de mayo de 1963, una Kermesse pro obras Sociales de Don Bosco. “Los fondos que se reúnan en esta Kermesse serán destinados a la obra del Santuario Nacional Expiatorio al Sagrado Corazón de Jesús, que aún le faltan detalles importantes para quedar totalmente terminado y para cubrir considerable deuda por prestamos efectuados para su construcción. La labor social que vienen realizando los padres salesianos en Guatemala en favor de los niños pobres es digna de mérito y merece la cooperación del público para que ellos puedan seguir adelante en su misión de dar a los necesitados. Todos los domingos, los padres salesianos abren el patio del Colegio Don Bosco a los niños desamparados; es la obra que ellos llaman ORATORIO, a estas puertas generosas acuden centenares de niños todos los domingos a recibir instrucción religiosa, escuchar misa, se les proporciona comida, juegos, lecturas, cine en forma gratuita”. A largo de los años se fueron estableciendo las fiestas tradicionales del Colegio, básicamente el día del Santo Patrono, San Juan Bosco, el 31 de enero de cada año; la fiesta de Domingo Savio; la Fiesta de María Auxiliadora, el 24 de mayo; y la celebración de la flor de cada grado. En la mayoría de estas fiestas se estableció la refacción, que después de la misa se les servía a todos los estudiantes. También se comenzó un desfile bufo, una especie de huelga de dolores por la promoción que se graduaría cada año y naturalmente la misa y el acto de graduación de los nuevos bachilleres en Ciencias y Letras que el colegio comenzó a graduar. Comencemos con la fiesta del Santo Patrono. El 1 de febrero de 1957, el vespertino El Imparcialreportaba que el “día de ayer se celebró su fiesta titular. Llevó a cabo un programa de festejos en el que fueron puntos principales ejercicios deportivos y de distracción para los alumnos, en celebración del día de San Juan Bosco”. Norberto Villatoro es licenciado en Psicología, graduado de la USAC. Fue estudiante del Colegio Don Bosco y pertenece a la promoción IX, las cuales al parecer comenzaron a contarse en el año de 1949, en donde supuestamente se implementó la carrera de Bachiller en Ciencias y Letras, indispensable para entrar a la Universidad. Al ser consultado sobre la tradición del pan grande y la leche chocolatada, contesto: “En los años 1951 y 1952, si no recuerdo mal fueron los últimos años que se llamó Santa Cecilia. La tradición del desayuno fue, a veces, de leche con cocoa, champurrada o churro. Después de la misa y el cántico Con Flores a María se designaba una fecha de mayo para que cada grado y se llevaba un ramo de flores a la Parroquia María Auxiliadora, que era parte del Colegio (ahora desaparecida). Por ello, la actividad se llamaba el “Día de la Flor”. Por supuesto asistíamos con tacuhe y corbata, misa y comunión. Al final chamusca de fut en el gran campo de tierra”.