Daniel Altmaier quedó eliminado del Mutua Madrid Open en la segunda ronda de la fase previa. Sin embargo, tras la lesión de Pablo Carreño , el alemán fue repescado directamente para la segunda ronda del cuadro principal en calidad de ‘lucky loser’. No es el único, su compatriota Jan-Lennard Struff también alcanzó esta ronda mediante el mismo procedimiento. Esta figura permite que un jugador eliminado en ‘qualys’ sustituya a uno clasificado pero que ha abandonado el torneo por una baja de última hora. Altmaier ha aprovechado al máximo esta carambola , y, después de ganar al español Jaume Munar en octavos, se enfrenta hoy a Borna Coric por un puesto en las semifinales. «Ahora me siento con confianza. Después de la segunda ronda estaba muy débil . No sé si era por alergia o por qué, pero afortunadamente me he podido recuperar», afirmó el jugador. Noticia Relacionada Mutua Madrid Open estandar No Alcaraz, hoy como ayer, anula a Zverev en la Caja Mágica Laura Marta En una reedición casi calcada de la final del año pasado, el español barre al alemán, que apenas compareció con algunos saques y multitud de errores, para alcanzar los cuartos de final (6-1 y 6-2) Defiende que la tierra batida es la superficie donde mejor se desenvuelve (ganó el Challenger de Sarasota sobre arcilla en el mes de abril) y que no persigue ni el dinero ni los puntos ATP, sino que su juego «sea consistente». Entre las claves para conseguirlo en el Mutua Madrid Open , donde ya se ha hecho con tres victorias después de su eliminación momentánea, destaca el haber construido a su alrededor un «equipo muy fuerte», con el que tiene una comunicación excelente: «Con Alberto Mancini –su entrenador– he mejorado mucho en la selección de los golpes . Ahora veo mucho más fácil los espacios en la pista y me muevo mejor». Sobre su techo en el cuadro, es tajante: «Ahora empieza el torneo para mí. Aquí todo el mundo juega a un nivel muy alto. Cualquiera puede ganar a cualquiera». No se trata de la primera vez del alemán en la capital, pero sí jugando un torneo: «Ya estuve el año pasado de vacaciones después de Wimbledon. La ciudad y el clima son increíbles». Afirma que, en cuanto puede, intenta salir del hotel para disfrutar de la gastronomía local.