Daños colaterales

La disolución del Congreso y el adelanto electoral fue una noticia inesperada, incluso para los propios ministros que perdían el empleo y se iban al paro y que se enteraron al mismo tiempo que usted y yo. Fue improvisada, pues el presidente no tuvo tiempo ni de felicitar a quienes aguantaron el tipo y ganaron – García-Page y Barbón -, ni siquiera de reñir a quienes perdieron, quizás porque no encontró la manera de echarles la culpa de su derrota. Resultó incómoda para las autoridades de Bruselas, a quienes se les descuajeringa la presidencia española. En La Moncloa aseguran que la maquinaria diplomática está engrasada y los dosieres muy adelantados. Ya, pero, si cambia el gobierno, ¿le ve usted al… Ver Más

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Author: Pablo Perez