En el marco electoral venezolano, y da gusto decirlo, así que voy a repetirlo, en el marco electoral venezolano, que parece iniciar con las fallidas y pospuestas elecciones de las autoridades de la Universidad Central de Venezuela (UCV), que continuará con la aún “posible”, “deseable” más no “segura” elección primaria de la oposición; misma, que a pesar de los esfuerzos, no logra reunir a todos los candidatos de oposición, quedando fuera de ésta por ejemplo, aquellos que han sido tildados de “alacranes” por aquellos otros que adelantaron estrategias abstencionistas y que nada lograron con las mismas. Todo lo contrario, entregaron en bandeja de plata las elecciones presidenciales de 2018 y luego, las de la Asamblea Nacional, entre otras facturas pendientes que tienen con el país. Sin embargo, y aún así, deseable elección primaria (repito). Y por supuesto, el plato principal del marco electoral venezolano, la elección presidencial de un país donde los poderes públicos se funden pornográficamente con el actual poder ejecutivo. Se contorsionan, gimen y estallan en “hidromurias” como diría Cortázar, con Maduro que cumple más de 10 años continuos en el poder como presidente, y que sumió al país en un estado de depauperación más profundo que el que sufriera producto de la guerra y el terremoto que sacudió al país en 1812, y que provocara la afirmación por parte de Bolívar en respuesta a los clérigos realistas que afirmaban que era castigo divino por alzarse contra el Rey: “Si la naturaleza se opone lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”.