La generosidad de una persona no se conoce, en su plena extensión, hasta que no se presenta candidato a unas elecciones. Por ejemplo, usted ya sabía que Pedro Sánchez era un hombre generoso, pero estoy seguro de que está descubriendo ahora, cuando falta menos de un mes para las elecciones, la profundidad de su bondad. Va a construir en cuatro años más casas que Ramsés III en todo su reinado y las va a poner más asequibles que las florecillas del campo en primavera. No hay día que no anuncie nuevas construcciones -tantas, que harían sonrojar de envidia a los mismísimos ministros franquistas Utrera Molina o Arrese-. Y no hay día que no aumente la cuantía de los avales a… Ver Más