Lo dice un viejo refrán: «Prometer y no dar, no descompone casa». Con no cumplir mañana lo que se promete hoy, todo apañado. Algo que, en la actualidad, se hace hasta inflacionario -o viral, como gusten, ya saben, los nuevos tiempos-, de la cantidad de promesas y promesas que se lanzan por día, y digan lo que digan los que dicen, valga la redundancia, que lo suyo no es propaganda electoral , que eso es de los demás. Lo de siempre, la insana costumbre de ver la paja en el ojo ajeno y no ver el pedazo de viga que uno tiene atravesado en el propio. Y es que, decía, es tal el nivel de inflación de promesas en los… Ver Más