El efecto de las encuestas

Las encuestas en elecciones tienen la cualidad de que avivan la curiosidad de la población y los políticos sufren porque creen que los resultados afectarán la decisión de los votantes, lo que en efecto sucede de alguna manera, porque a partir de los datos se modifican las acciones, hay quienes reorientan la publicidad, y resultan más o menos exitosos.    

Encuestas hacen todos, bien o mal, para medir la opinión pública, pero para cada elección aparecen un montón de empresas fantasma, sin criterio, con datos para engañarse o usar un dato a su favor como publicidad para convencerse a ellos mismos y a los votantes de que existen y van bien.   Como si eso fuera posible.    Luego empiezan a aparecer las serias, con firma de empresas de verdad,  con investigadores que dan la cara, que no hacen caso a los ataque infames de quienes fueron perjudicados por la confabulación del mundo en su contra.  

Esta semana salió la encuesta que hace Prodatos, empresa de respeto, que no pretende decir cómo va a terminar en dos meses la competencia, sino muestra la radiografía actual de cómo va al momento la probable preferencia, y ocasionó todo un terremoto, porque añadió un cuarto candidato a los punteros,  escapado del pelotón.    La aparición de Carlos Pineda fue un terremoto, porque antes eran 3 al frente y ahora hay 4, lo que se puede mantener así o mutar en los próximos dos meses según las reacciones de Zury, Sandra y Mulet.   

En Colombia Petro sufrió el alza de Rodolfo Hernández, un “tiktokero” que lo hizo tambalear en los últimos días de la contienda, con quien se fue a segunda vuelta y obtuvo un triunfo raspado de cardiaco al borde del abismo.    Hernández fue un disparo al aire, pero casi le arrebata el triunfo a Petro.   La aparición de Pineda en Guatemala recuerda el caso, porque hace su propaganda en las redes, acompañado de un tal Mechito, de creciente popularidad, que se está enfrentando a tres competidores, y en dos meses, como en los juegos de fútbol, cualquier cosa podría ocurrir.    Ninguno de los cuatro alcanza una proporción lo suficientemente sólida como para que imite el caso de Bukele, así que observaremos dos meses encendidos, con sube y baja de las partes, hasta que dos de ellos logren pasar a una segunda vuelta, pera con total incertidumbre, porque podría ser cualquiera de los cuatro el ganador final.

Las encuestas sí dejaron en claro que el montón de pequeños se están esforzando por gusto, que no llegarán a la meta, porque ya difícilmente sube otro escapado, pero con tan baja preferencia que tienen los cuatro, no hay ninguno al momento que pueda contar con la confianza de la mayoría.    Difícil la tienen, y depende de lo que hagan a partir de aquí en adelante.

Clique aqui para el articulo completeo

Author: Maria Suarez