El Giro más tedioso: McNulty rentabiliza otra fuga consentida

Pasan las páginas del Giro de Italia como caen las hojas de las arboledas en otoño. Proceso lánguido y sin pausa. No hay descanso para el aburrimiento en la carrera rosa, gota a gota, pétalo a pétalo, una tarde detrás de otra. Insospechado diagnóstico a falta de una semana para la conclusión. El Giro, esa fiesta de un país que enlaza con su alma a través de las bicicletas, se ha puesto insufrible. Camino de Bérgamo, con ese fantástico empedrado que corona la ciudad vieja, triunfa otra fuga consentida. Primera victoria del Emirates, con Brandon McNulty. Más allá de la fatalidad, de los estragos del Covid y las caídas en la primera semana, del tedio que suele provocar el gobierno del Ineos en cualquier carrera, de la clasificación que permite qa Roglic correr agazapado (a dos segundos de Geraint Thomas), habrá que convenir que el recorrido tampoco estimula. Noticias Relacionadas estandar No Ciclismo Evenepoel abandona el Giro tras dar positivo en Covid-19 M. Z. estandar No ciclismo Una alegría total para el patrón Alberto Contador José Carlos Carabias Es un trazado clásico, a la usanza de siempre, con sus contrarrelojes que determinan la general, con montaña bien distribuida y con muchas etapas con puertos intermedios propicios para la fuga o al esprint reducido. De alguna manera el Giro se ha mantenido fiel a sus principios. No ha entrado en la espiral que generó la Vuelta a España , con sus finales nerviosos, puertos trama, rampas y porcentajes, cualquier aliciente válido para evitar el bostezo y fumigar los esprints. Lo que ha propuesto el Giro es una invitación a las escapadas y el pelotón ha dado su consentimiento. Hay vía libre para soñar con la gloria personal, aunque la carrera se resienta por la ausencia de pelea entre los mejores y se enfrasque en cuitas menores, si gana Frigo, McNulty o Healy. La cesión de Thomas y el Ineos a Bruno Armirai l, increíble el francés con la maglia rosa el penúltimo domingo de la prueba, incentivó a un equipo, el Groupama, para mantener el liderato de su ciclista. Trabajo honesto de los franceses hasta que la realidad los desbancó. En el puerto de segunda previo a la meta no había ciclistas con la camiseta azul del Groupama. El Jumbo tampoco quiso responsabilidad y el Ineos, por inercia, la asumió. Más tedio. Roglic y Thomas no quieren pegarse , aspiran a resistir a la selección natural de los colosos de los Dolomitas la semana entrante. No quieren arañazos, sino cautela hasta esa sentencia. En los adoquines empinados de Bérgamo aceleró Almeida, el portugués de ritmo diésel. Un destello para dar algo de color a una etapa pálida que gana McNulty ante Healy y Frigo. A Almeida lo secunda Roglic, el líder en la sombra, y más atrás Thomas, sin que nada suceda . Como en el resto de días de este Giro cansino.

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Author: Pablo Perez