Cuando se van a cumplir tres años de su aprobación, y con un buen número de modificaciones normativas a sus espaldas, el ingreso mínimo vital (IMV) sigue enredado en una maraña normativa que estrangula su llegada a los hogares más necesitados de nuestro país. Nacida en un momento de máxima expectación social, la gestión de esta ayuda ha defraudado a pie de calle y no ha cumplido las expectativas con la que se puso en marcha en el momento más duro de la pandemia. Hoy el IMV apenas llega al 20,8% de la población que vive bajo el umbral de la pobreza en nuestro país, a 1.752.467 personas, y beneficia a 611.029 hogares. Es decir, que el subsidio sólo alcanza… Ver Más