En 1948, cuando asomaba en el horizonte el arreglo fraudulento con el que Estados Unidos pretendía ponerle un barniz a la relación colonial que tenía con Puerto Rico desde la invasión militar de 1898, miembros de una organización que por casi cien años había luchado por la independencia de la isla denunciaron la trama en un encuentro llevado a cabo en la nación suramericana de Uruguay.