Humberto García Larralde: Adiós a los últimos vestigios de contrato social

La bonificación de la remuneración a empleados y trabajadores, anunciada por Nicolás Maduro el pasado 1° de mayo, mete unos clavos más a la urna de lo que queda de contrato social en Venezuela. Al congelar la remuneración salarial, congela también las prestaciones sociales, aguinaldos y pagos de vacaciones que en ella se basan. Mientras, la inflación continúa siendo la más alta del mundo. El alza consecuente del tipo de cambio ha hecho que el salario mínimo, que hace un año equivalía $30 mensuales, sea actualmente de apenas $5 y pico, reduciéndose también, en esta proporción, las prestaciones antes referidas. Ahora los bonos de alimentación y de “guerra” (¿?) pasan a constituir el grueso de la remuneración. Sus montos están sujetos, cual dádiva, a la discreción del ejecutivo nacional, no al esfuerzo del trabajo. Además, los jubilados quedan excluidos del bono de alimentación.

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Author: Pablo Perez