Los testimonios de las víctimas de la represión y tortura chavista ante la CPI, son desgarradores, espeluznantes, duelen en el alma las versiones de cada una de las víctimas, que narran testimonios de una dura y cruel realidad, en la que el régimen criminal es el autor que ha generado con desmedida maldad esos daños irreversibles y lo hace de manera permanente, con sadismo, mounstrosidad, por el solo hecho de disentir de él. Y esas prácticas crueles e inhumanas del régimen perverso, depravado y corrupto las ha tomado como una practica continua que cada día intensifica mucho más alcanzando una exacerbada cifra de más de 270 presos políticos, a los que tiene sometidos bajo esos despiadados maltratos y tratos inhumanos, una práctica que usa para atemorizar, intimidar y amilanar a todo aquel que no comulgue con sus dogmas. Actualmente entre civiles y militares, esa es aproximadamente la cifra, 270 presos políticos, que son presos de pensamientos, presos de conciencia, presos que bajo ninguna norma han cometido algún delito, sino por el solo hecho de que sus ideas suponen una amenaza, un desafío para el régimen, pues el régimen criminal teme que se le opongan, que difieran, y teme tanto que la atrocidad con la que ha actuado es indescriptible.