El sistema criminal se mantiene por el sometimiento, de ninguna manera por la adhesión de sus antiguos seguidores. El dominio es por la coacción de sus estructuras y redes, esmirriadas de personas pero no de jefatura, crueles, fuertes y controlados por los factores de poder fácticos. Allí radica su poder dominador, allí hay que penetrar para debilitarlos, ese es el objetivo.