La descentralización del sistema escolar público de la isla ha sido un reclamo constante de individuos y entidades que aspiran a una mejorar las escuelas y una promesa incumplida de múltiples administraciones de gobierno debido a la complejidad y la falta de voluntad para redistribuir funciones dentro la que por décadas ha sido la agencia más grande del gobierno puertorriqueño, coincidieron expertos en sistemas educativos consultados por El Nuevo Día.