El pasado año, después del funeral de la Reina Isabel II, el comentarista político estadounidense David Frum hizo en ‘The Atlantic’ un comentario importante. Comparó la Constitución estadounidense elaborada en 1776 por las mentes más brillantes de la época reunidas en una habitación, por un lado, con la imprevisibilidad del sistema hereditario británico de una monarquía constitucional, por el otro. Como acertadamente subrayó, existía una sorprendente paradoja. Los británicos nunca sufrieron una amenaza a su democracia, mientras Estados Unidos creó una dictadura electiva. Su presidente poseería más poder del que jamás tuvo el Rey Jorge III. Y esto incluso llevó al presidente Trump a decirles a sus seguidores que le habían «robado» las elecciones de 2020, y a alentarlos a… Ver Más