Silenciosamente, India inscribe su nombre en la ruta del futuro. Su avance demográfico sobre China, guarda algunas sorpresas que deben preocupar a la nomenclatura totalitaria, que mira con recelo la cordillera Himalaya, donde las zonas en disputa, no ajena en incidentes militares, es un polvorín, que paradójicamente impulsa el desarrollo de India.
Luis Velásquez Alvaray: La India en el altar de la geopolítica