Silenciosamente, India inscribe su nombre en la ruta del futuro. Su avance demográfico sobre China, guarda algunas sorpresas que deben preocupar a la nomenclatura totalitaria, que mira con recelo la cordillera Himalaya, donde las zonas en disputa, no ajena en incidentes militares, es un polvorín, que paradójicamente impulsa el desarrollo de India.