De Venezuela se habla en todas partes del mundo. Antes y ahora, por alguna razón o motivo el nombre de ese país suramericano salía a relucir en cualquier conversación, tertulia, debate televisivo o radial, o en foros internacionales en los que se evaluaban las riquezas naturales con cuentan algunas naciones del planeta, o en los faranduleros eventos para seleccionar mises en los que descollaban las esbeltas mujeres venezolanas. Pero no han faltado los capítulos relacionados con golpes militaristas, estallidos sociales, continuos escándalos de corrupción que postran en la miseria a un país inmensamente rico que tiene a buena parte de su población errante por los diferentes continentes del mundo.