Comenzó Rafael Nadal su carrera meteórica hacia una galaxia de tierra batida en la que gravita solo él en 2003, pero su idilio con Roland Garros tardaría un poco más. No acudió al Grand Slam parisino en su primer año en el circuito profesional por un problema en el codo, y tampoco en el segundo, ya con el título de Sopot en sus vitrinas, por una fractura por estrés en el escafoides. Pero a partir de 2005, el balear encontró en la Philippe Chatrier su jardín, su casa y su cita con la historia. Año tras año. Ha participado en 18 ediciones y ha mordido la Copa de los Mosqueteros en 14. En las otras cuatro, hay rivales, sí, que… Ver Más