Proeza de Roglic en el Monte Lussari: será campeón por 14 segundos

Primoz Roglic aprovechó la última bala y se coronará este domingo como ganador del Giro de Italia después de imponerse en la cronoescalada del Monte Lussari, un desenlace apoteósico que condenó las opciones del hasta ahora maglia rosa, Geraint Thomas. El ascenso vigoroso y rítmico de Roglic le permitió dar la vuelta a la general por apenas 14 segundos, una de las distancias más exiguas de las grandes vueltas. Ya suma cuatro de esas, después de lograr tres Vueltas consecutivas. Le falta el Tour. Perdió uno, el de 2020, a manos de Tadej Pogacar en otra cronoescalada, la que acabó en Planche des Belles Filles. Hoy la vida le da cumplida revancha. [Así hemos contado la cronoescalada] Falta el paseo por las calles de Roma y el final definitivo en Foro Imperial, a espaldas del Coliseo. Pero el epílogo competitivo del Giro no pudo estar mejor diseñado. El ascenso individual al inédito Monte Lussari no solo dejaba algunas estampas preciosas, también una preciosa batalla deportiva. Una carretera estrecha y de pavimento irregular recibía a los ciclistas al inicio del puerto. De la salida en Tarvisio hasta allí, apenas 11 kilómetros que no iban a decidir nada. Toda la sustancia empezaba allí. Apoyo exagerado a Roglic en las cunetas, donde ondean cientos de banderas eslovenas. Apenas diez kilómetros separan el santuario que corona el Monte Lussari con la frontera del país del triple ganador de la Vuelta. Al paso del héroe apenas sí se adivina por dónde transcurre la carretera. Roglic inicia el ascenso con apenas dos segundos de ventaja sobre Geraint Thomas. En meta, a esas alturas, el mejor tiempo lo marca Sepp Kuss (45:28). La cronoescalada ofrece el aliciente del cambio de bicicleta de los corredores al comenzar la parte escarpada. En el caso de Thomas, cambia también el casco. No hay coches en ese último tramo de la carrera. No caben. Son 7,3 kilómetros de subida en un terreno angosto a un desnivel promedio del 12,1 %. Las rampas más duras alcanzan el 22 % de desnivel. Marcha ligero Roglic en esas condiciones. El esloveno ha cogido ritmo en los Dolomitas y acaba el Giro en buena forma. Por el segundo paso intermedio (kilómetro 14,3) con 16 segundos sobre Thomas. Entonces ocurre lo imponderable. Un bache traicionero del dañado suelo saca la cadena de su bici. El esloveno actúa rápido y la coloca en tiempo récord. Pero las prisas y la descoordinación juegan en su contra. No hay nadie que le empuje. El mecánico que debe hacerlo llega con las manos ocupadas, pues porta la bicicleta de recambio. Para cuando al fin se pone en marcha ha perdido un tiempo precioso. Roglic, el hombre de los mil percances, parece vivir otra pesadilla, pero aprieta los dientes y hace un final de etapa primoroso. Unos kilómetros más abajo, Thomas sufre. No encuentra el modo de meterle mano a la montaña y va dejándose segundos. Pese al percance de Roglic, cruza por el último paso intermedio 29 segundos por detrás. El rosa ya no le pertenece. En la meta la sangría es mayor, 40 segundos. Ni siquiera le da para pensar en la proeza de recuperar el Giro en las calles de Roma gracias a las bonificaciones. Al galés le faltaron fuerzas y le sobró un santuario.

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Author: Pablo Perez