Iniciando su tercer gobierno, Luiz Inazio Lula da Silva es la figura noticiosa en la escena política del hemisferio. Se ha declarado nada menos que promotor de una nueva geopolítica que cambie la gobernanza del mundo. En su cruzada, aúpa que el denominado conjunto BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica), adquiera y ejerza un peso significativo dentro de un deseado multilateralismo y se convierta en eje de balance frente a EE.UU. y la Unión Europea. En materia financiera internacional, promueve un rol creciente del Banco BRICS, banco de inversiones, cuya presidencia la ejerce su discípula Dilma Rousseff, para que esta institución compita con el FMI y el Banco Mundial, y promueva transacciones en yuanes y otras monedas, como alternativa frente al dólar.