Al fin lo consiguió y hay que felicitarle por ello. Desde que llegó a la Moncloa, y puede que antes, uno de sus mayores anhelos era ser recibido en la Casa Blanca , algo así como la reválida de su Presidencia por parte de quien lidera la democracia mundial. Le costó lo suyo, ya que llegaba con un predecesor en el cargo que dejó allí muy mal sabor, al haber retirado las tropas españolas de Irak y Afganistán, causando serios problemas logísticos a las norteamericanas. Que, encima, tomara como socio de coalición a un partido que no ocultaba su sintonía con la Rusia de Putin en plena expansión imperialista, no hacía más que aumentar la desconfianza. Sin que sirvieran de… Ver Más