Su papel como agente de poder, vital para la OTAN pero también capaz de mantener buenas relaciones tanto con Rusia como con Ucrania, han servido a Erdogan para alcanzar la reelección . Pero una vez cumplido ese objetivo, el gobierno de Suecia confía en que el líder turco encuentre rápidamente la forma de levantar el veto, que mantiene bloqueada su adhesión a la OTAN. En la misma llamada telefónica de felicitación por el éxito electoral, el ministro sueco de Exteriores Tobias Billstrom pactó con su homólogo turco, Mevlüt Cavusoglu , un primer encuentro que tendrá lugar el jueves, en un aparte de la reunión de ministros de Exteriores de la OTAN en Oslo. «Me respondió muy rápido y confirmó que podemos hablar y discutir la cuestión», ha dicho Billström, optimista. «Ahora sabemos con quién hablar, estoy deseando cambiar de marcha y aumentar el ritmo de las negociaciones». Su impresión es que se lograrán avances visibles en las próximas semanas. Para subrayar el apoyo de EE.UU. a la solicitud de Suecia, el secretario de Estado Antony J. Blinken visitará Suecia y Finlandia esta semana y su oficina ya está adelantando a Turquía que acceder tendría beneficios para Erdogan. La entrada de Suecia en la OTAN puede desbloquear la venta de F-16 estadounidenses y kits para actualizar los modelos más antiguos de Turquía. Noticia Relacionada estandar Si Los desafíos de Erdogan: de la adhesión de Suecia a la OTAN a la crisis económica Esteban Villarejo El conflicto kurdo, la crisis de los refugiados sirios, la grave inflación, las elecciones municipales de 2024 o la entrada de Suecia en la OTAN, son los retos que marcarán los cinco años de presidencia Esas ventas han sido bloqueadas en el Congreso, donde muchos legisladores expresan así su descontento por los vínculos de Erdogan con Rusia , por la compra del sistema antiaéreo ruso S-400 para las fuerzas armadas turcas y por su represión de la disidencia. La administración Biden ha enviado reiterados mensajes a Ankara ofreciendo un desbloqueo a cambio de la luz verde para la entrada de Suecia en la OTAN , consciente de que, si se retrasa más allá de la cumbre atlántica de este verano, quedará diluida la firma respuesta de la Alianza a Putin por la invasión de Ucrania. Emre Peker , experto de Eurasia Group, cree que Erdogan mantendrá sus políticas duras en casa para anular las victorias de la oposición en las grandes ciudades en las elecciones del próximo año, pero apunta también que las dificultades económicas por las que atraviesa el país significan que Erdogan será más cuidadoso en el extranjero. «No puede permitirse mucho mientras busca inversiones y ayuda, por eso es probable que Ankara ratifique la membresía de Suecia en la OTAN este año, a cambio de buscar finalizar las compras de F-16 de los EE.UU.». Sin embargo, Erdogan puede decepcionar a aquellos que esperan una Turquía más occidental. Depende de Rusia para la energía, el comercio y las inyecciones de divisas y cabe anotar, además, que no es el único aliado que se vuelve más autoritario. Hungría y Serbia siguen esa senda y Polonia, aunque ferozmente antirrusa, toma un camino similar. Después de obtener la luz verde para la adhesión de Suecia, que es ahora el objetivo prioritario, la OTAN deberá repensar cómo se relaciona con miembros y socios estratégicos con una afinidad decreciente.