Con dieciocho años recién cumplidos, un hombre armado irrumpió en la escuela primaria Robb y comenzó a disparar. Murieron diecinueve niños y dos profesoras. Han pasado 365 días desde ese trágico evento que tuvo lugar en Uvalde, Texas , pero en Estados Unidos nada ha cambiado. No hay nuevas regulaciones y las autoridades tampoco han dado explicaciones sobre cómo se desarrollaron los hechos. El responsable de la vacilante respuesta policial aún no es señalado. Las investigaciones continúan y hay desacuerdos sobre quién debería ser despedido, mientras la confianza los locales tienen hacia las fuerzas policiales se deteriora . No se ha culminado un estudio médico para saber si ua respuesta con mayor rapidez hubiese podido salvar a alguno de los niños. Tampoco se sabe qué decisión tomará la ciudad ante las frecuentes peticiones que los familiares de las víctimas presentan para que se restrinjan las armas. La situación sigue siendo tensa para los vecinos de Uvalde. En la localidad de poco más de 15.000 habitantes, algunos vecinos que abogan por leyes más restrictivas se enfrentan con cazadores y propietaros de armas que se oponen con fervor a medidas prohibitivas, argumentando entre otras cosas que, ante sucesos como este, una población aramada puede responder con mayor rapidez y eficacia. Noticia Relacionada estandar No Dos muertos en un tiroteo en una fábrica alemana de Mercedes-Benz Rosalía Sánchez El sospechoso está siendo interrogado y algunos testigos lo han identificado como un empleado externo de la empresa en tareas de logística ‘The New York Times’ recoge un testimonio que evidencia que no hay acuerdos ni siquiera entre familias. Joe Alejandro es tío de una de las víctiamas y está en contra de que se aumente la edad mínima para comparar rifles AR-15 como el que utilizó el asesino en la masacre. «He tenido armas toda mi vida y mis armas no van a matar a nadie. «Así es como crecimos. Vas a cazar por la mañana y luego vas a la escuela y las armas se quedan en el coche. ¿Por qué me perseguirías por eso?». Después del lamentable evento, la escuela primaria Robb fue cerrada. Será demolida y reconstruida. La razón, según Hal Harrell , superintendente del Distrito Escolar de Uvalde, es que los estudiantes y el personal del colegio no tengan que regresar al edificio en el que sucedió la tragedia.