La última vez que intentó visitar China, su viaje se frustró en febrero por los supuestos globos espía lanzados sobre el territorio de Estados Unidos. Cuatro meses después de aquella crisis, el secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken , llega hoy a Pekín con el maletín cargado de cuentas pendientes entre las dos mayores potencias del planeta. Pero la espera ha durado mucho más de esos cuatro meses porque, entre el deterioro de sus relaciones bilaterales y las restricciones por la pandemia de Covid-19 , hacía ya cinco años que el jefe de la diplomacia estadounidense no pisaba suelo chino. Lo hacía, en 2018, Mike Pompeo por orden del entonces presidente, el republicano Donald Trump. Un lustro más tarde, y… Ver Más