El pasado lunes 29 de mayo, el presidente de Brasil recibió en Brasilia a Nicolás Maduro en un gesto destinado a reinsertar su gobierno antidemocrático en la comunidad internacional, especialmente en la de nuestro continente. Para cumplir ese objetivo, Lula se inventó una cumbre de los presidentes de los países sur americanos, una suerte de nueva versión de UNASUR.