Luego de tomarme un tiempo para atender asuntos comerciales y personales, con la mirada un poco aturdida por la gran cantidad de acontecimientos relevantes y estridentes, en la mayoría de los casos, que ocurrían mientras yo trataba (no sin mucho esfuerzo) de concentrarme en mis cosas y reprimir al mejor estilo de los dictadores latinoamericanos mis impulsos analíticos, esquineros y angulados, socarrones, a veces burlescos o enervados, vuelvo al ruedo convencido de ciertas cosas que voy a tratar de resumir en afirmaciones discutibles, subjetivas, imprecisas quizá en ocasiones y deliberadamente gruesas; es decir, cargadas de lo propio del ojo de cualquier individuo; pero y eso sí que es importante, rebosadas de respeto por mi labor opinadora, y por ti mi querido lector, que inviertes tu escaso, cansado y gastado tiempo en mis percepciones.