Quedó olvidada y nadie se acordó de derogarla. Una extraña ley vigente hasta 2015 permitía asesinar -literalmente- a los nacidos en el País Vasco en uno de los ocho distritos que conforman la septentrional Islandia . Hablamos, por supuesto, de un decreto tan arcaico como desprovisto de valor real, pero que esconde uno de los episodios más oscuros de la historia común de ambos países. Año 1615. Un grupo de 32 balleneros vascos alcanza la región islandesa de los Fiordos del Oeste, ubicada a más de 3.000 kilómetros de Vizcaya. La intención es capturar el máximo número de cetáceos posible, pero se ven obligados a pasar el invierno en el inhóspito lugar después de que un gran temporal destroce sus buques. No son bien recibidos por las autoridades locales, que tras numerosos conflictos mandan asesinar a los españoles en el que es quizá uno de los peores crímenes ocurridos en el país de las auroras. Ilustración de balleneros abc La matanza de los españoles (como se conoce al episodio) es en realidad el punto y final a una extendida relación comercial entre islandeses y vascos, que fue siempre positiva y llegó a contar en el siglo XVI con un idioma común, el vasco-islandés, que permitía a ambas comunidades relacionarse a un nivel muy básico pero funcional. Y es que la pesca está grabada a fuego en el ADN de ambos pueblos, siendo unos como otros expertos balleneros a los que, por ejemplo, diferentes mitos atribuyen (sin demostrar) la llegada a las costas vírgenes de América siglos antes de que lo hiciera Colón. La pesca de cetáceos les aportaba un enorme volumen de carne, pero también grasa que era empleada para el alumbrado. España llegó a contar entre las décadas de 1550 y 1570 con una flota de 30 barcos y 2.000 hombres que podían capturar 400 ejemplares al año. Permitido matar vascos Pero, entonces, ¿qué torció la relación entre ambos pueblos? Resulta que el año de la matanza, un total de 12 buques balleneros arribaron a Islandia a mediados de verano. Cazaron una decena de cetáceos y vendieron la carne a los locales, pero tuvieron que pasar el invierno en la zona debido al implacable temporal. Los 80 barones vascos que formaban la tripulación se dividieron en tres grupos que se dispersaron por la isla. Uno de ellos, capitaneado por Martín de Villafranca , lo hizo sembrando la ira local: robaron alimento, saquearon viviendas y asaltaron a más de un islandés. Esto provocó que un grupo armado de campesinos decidiera tomar partido y asaltar la casa donde se alojaban los vizcaínos. Desnudaron sus cuerpos, extrajeron sus ojos , les arrancaron la nariz y los genitales. Sólo hubo un superviviente, de apellido García, que logró esconderse y avisar a los grupos dirigidos por Pedro de Aguirre y Esteban de Tellaría, que lograron regresar a España superado el invierno. El comisario Jónas Guomundsson con el diputado general de Guipúzcua, Martín Garitano, en el acto de reconciliación en 2015 abc A raíz de este incidente, el Rey de Dinamarca (soberano entonces de la isla de hielo y fuego ) envió una carta al Parlamento en la que proclamó que islandeses y mercaderes daneses tenían derecho a defenderse de los españoles si se sentían amenazados. Este decreto se mantuvo inamovible, sin utilidad práctica, hasta bien entrado el siglo XXI. Noticias Relacionadas estandar No El destino de moda en Europa es pequeño, frío, espectacular y amante del bacalao Jordi Martínez estandar No Prohibido matar vascos: el recuerdo de la matanza de españoles en Islandia en 1615 César Cervera El 22 de abril de 2015 el comisario Jónas Guomundsson lo derogó en acto simbólico en presencia del por entonces diputado general de Guipúzcua, Martín Garitano, y de descendientes de ambas partes (campesinos y balleneros) en señal de reconciliación.