No es la primera vez que un escándalo de este tipo salpica a un presidente de Colombia. En 1994 Ernesto Samper fue elegido con dineros del narcotráfico que entraron a la campaña. Ese escándalo se llamó el proceso 8000 y lo triste es que ni Samper fue condenado, “fue a mis espaldas” dijo para salirse con la suya, y como ahora vemos Colombia y sus instituciones tampoco aprendieron la lección.