Los jóvenes siguen dando qué hacer. ¿Más que antes? Sin dudas que sí. Yerran quienes dicen que el conflicto entre las generaciones siempre ha sido igual. En cambio aciertan los que afirman que los jóvenes “de antes” eran “distintos”. Acertarían más, dirían lo enteramente correcto, si sostuvieran que eran más sumisos, más secretos, más reprimidos en su REBELDÍA.