Mantas rústicas que se convierten en regalos de la Casa Real y bolsos de cuero que seducen tanto a princesas extranjeras como a las más reconocidas marcas de moda. Estos artículos de artesanía no sólo tienen en común su exclusividad, sino también su origen: han sido fabricados, mayoritariamente, en zonas despobladas donde aún puede palparse la magia de diversas labores tradicionales –en las que se utilizan técnicas centenarias e incluso milenarias – como la tejeduría, el bordado, la marroquinería o la cestería. Lugares recónditos donde las manos aún siguen urdiendo, puliendo madera y repujando pieles. Noticia Relacionada reportaje Si Los últimos artesanos del estaño, un oficio que agoniza en España Henar Díaz Si un inversor no lo remedia, al taller… Ver Más